miércoles, 16 de noviembre de 2016

DISFRUTAR DE LA TRAVESÍA

Aún no han pasado 24 horas desde que comenzara la campaña. Ya son 17 los grumetes que han querido subirse a este barco. 17 los que ya están a bordo, pero son muchas más las personas que están poniendo su granito de arena compartiendo y haciendo volar mis intenciones, escribiendo palabras bonitas de apoyo y dedicándome un poquito de su tiempo. Ese tiempo también es oro para mi.

Sé que esta no será una travesía fácil, pero también sé que si así fuera, carecería de emoción y hasta de sentido. Como Bunbury dice en unas de sus canciones: “ningún mar en calma hizo experto marinero”. Necesitamos de vaivenes y tormentas para estar alerta, para sentirnos vivos, que no estar vivos.


Mañana parto junto a Álex Larraga rumbo a Asturias para empezar la grabación del disco, y ese es un acicate que necesito en este momento. Como dije, sería muy bonito dedicarse solo a la parte más satisfactoria de mi oficio, y este trabajo en redes es necesario para todo lo demás, pero mañana empezará la parte que más deseo.

Empezaremos a armar las canciones, a construir los cimientos, a sentar sus bases y decidir el vestido que llevarán. Ese proceso es muy emocionante. Tocará tener un ojo en el estudio y otro en las redes, pero os prometo que podré con todo. Citando esta vez a mi madre y al refranero español: “Sarna con gusto, no pica”.

Estoy deseando llegar al estudio y empezar a mostraos parte del proceso. Para un músico, llegar a un lugar como los estudios ACME es poco menos que para un niño ir al “Toys are us” y pronto entenderéis porqué. Si a eso añadimos el entorno, la montaña, el verde, las vacas y el aire puro… ¿qué más se puede pedir?.

Vamos a seguir remando, a buen ritmo, sin obsesiones, parando a descansar y a admirar las vistas, pero, sobretodo, a disfrutar de la travesía.

Que tengáis un día bien bonito y gracias, SIEMPRE.


Joel Reyes

lunes, 14 de noviembre de 2016

A 24 HORAS DE ZARPAR

Faltan 24 horas para que empiece la campaña de crowdfunding de mi nuevo disco y estoy nervioso. No es una pose. Realmente lo estoy. Supongo que la memoria me ha hecho olvidar como me sentí la vez anterior, pero miro a la cima y sé que me espera mucho trabajo y mucha insistencia.

Y cada vez llevo peor lo de insistir. Cada vez llevo peor lo de “machacar” a mi gente con anuncios de conciertos o cualquier tipo de información a través de la red, pero como muchas veces digo, esto también forma parte del juego, y jugar a medias no es jugar. Sería muy bonito poder dedicarse a escribir y cantar, pero, en estos tiempos, el DIY (do it yourself) o dicho de otra manera (que esto ya lo teníamos en nuestro refranero) el método Juan Palomo, es imprescindible para que, en la avalancha de información que supone internet, encontremos un pequeño hueco en vuestros saturados ojos y oídos para enteraos de lo que ocurre en nuestro pequeño universo.


Lo dicho, que no me va a quedar más remedio que ser muy pesado a partir de mañana. Sabéis lo importante que es arrancar la campaña con fuerza, para generar confianza, no solo en mi mismo, sino en las demás personas que pueden tener sus dudas, así que os pido que compartáis y hagáis llegar a la máxima gente posible las intenciones de este, como dijo mi amigo Jómiv, “jornalero del verso enrockecido”. Fin de la cita.

Mañana a las 12 se dará el pistoletazo de salida y empezará un arduo trabajo que desembocará en un nuevo disco. El otro día, en el Libertad, volví a sentirme muy arropado, volví a sentir que seguís a mi lado y que os importa lo que tengo que contar. Sé que no va a ser fácil, pero sé que, entre todos, lo vamos a volver a conseguir.

Gracias por seguir ahí y disculpas anticipadas por el tostón que os voy a dar en los próximos 40 días.

Os prometo que valdrá la pena.


Joel Reyes

sábado, 5 de noviembre de 2016

UNA MONEDA MÁS

Siempre es similar la sensación. El vértigo se instala en tu estómago por unas semanas. La ilusión y la emoción por lo venidero juguetean con la incertidumbre y las dudas.

De un disco a otro se te olvida esa sensación y siempre parece nueva, aunque, en cuanto echas la vista atrás te das cuenta que siempre está ahí. Tienes las canciones pero siempre te preguntas si estarán a la altura de sus hermanas mayores. Supongo que es algo que a cualquier creador le pasa. Siempre digo que las canciones no lo son del todo hasta que no llegan a los oídos de los demás y estos se apoderan de ellas o no, ahora son proyectos de canción, bebés en gestación a la espera de ver la luz.

A pesar de todas las dudas, estoy muy contento con mis nuevas criaturas, mucho; “Los desperfectos”, “Hotel Soledad”, “Carnaval”, “Maldito rocanrol”, etc., llevan meses conviviendo conmigo y nuestra relación va mejorando con el tiempo. Eso siempre es buena señal. Algunas se quedan en el camino, siempre es así.

Al vértigo de la grabación se une, como ocurrió con “El fuego amigo”, el del crowdfunding para financiar todo lo relacionado con el disco. Cuando afronté el que me llevó a grabar “EFA” tuve la misma sensación y, al final, todo salió bien gracias a vosotros, los que seguís creyendo en esta locura que me posee. Ahora subo la apuesta, no sin cierto aire kamikaze.


Con “EFA” cometí un error de cálculo. Cuando el disco estaba fabricado y todas las partidas que lo hicieron posible saldadas, mi contador económico se había quedado a cero, con lo que la fase de promoción se quedó muy coja y eso le restó visibilidad a un trabajo del que sigo sintiéndome muy orgulloso. Dicen que hay que aprender de los errores y es lo que intento.

Así que esta vez subo la apuesta a todo o nada. Es mi última moneda. La inversión económica y emocional que he hecho en los 15 años que llevo en Madrid me grita que así sea.

7500 euros serán la cima de esta nueva montaña. De ellos quiero reservar una buena parte a poder mimar el disco cuando este vea la luz. Darle visibilidad. No sé si es mucha locura o no. Vosotros me lo diréis y el desenlace llegará en menos de dos meses.

A los novatos de esto del crowdfunding os explicaré brevemente que si queréis ser parte de “Respira” solo tenéis que elegir alguna de las recompensas y hacer un pago (con tarjeta de crédito o Pay Pal) que SÓLO se retirará de vuestra cuenta al final de la campaña (de 40 días) y SÓLO si se consigue llegar a la cifra total. En caso contrario queda anulada vuestra “reserva” y no se realiza ningún pago.

Dicho esto, se avecinan días emocionantes.

Gracias por estar ahí y por seguir creyendo en mi locura.


Joel Reyes

miércoles, 28 de septiembre de 2016

FIN DE TEMPORADA

Acaba el verano, otro verano más. Atrás quedan sus luces y sus sombras, más aprendizaje y algo más de vida para contar y cantar. Somos complejas, insignificantes e imperfectas maquinarias con tendencia a repetir errores, con una extraña atracción hacia lo prohibido, lo incorrecto, lo que no puede ser o no debería. Yo sé lo que me digo.

Han sido más de 50 conciertos, noches muy bonitas, otras no tanto, como en cualquier oficio, pero siempre intento quedarme con lo positivo que, afortunadamente es muchísimo más que lo negativo.

Como en las series molonas que tanto me gustan, el capítulo final de la temporada ha sido frenético, emocionante, con una catarata de acontecimientos que de pronto se precipitan para acabar dejándonos siempre con la miel en los labios, sin saber muy bien qué pasará y deseando que empiece la siguiente y con ella descubramos cómo continúa la historia.

Y ya de regreso en Madrid, comienza la nueva temporada con algo de "jetlag". Momento de hacer balance, sacar conclusiones y continuar camino. Con la nueva temporada llegarán nuevos personajes, retos, horizontes y estímulos. También viejos amigos y situaciones conocidas. No faltarán las dudas, los miedos, los fantasmas y todas esas cosas que no nos gustan pero que le ponen algo de sal a la vida.


En el horizonte un nuevo disco, las mismas inseguridades y preguntas que me acompañan ante cada nuevo trabajo. Al final, en la vida, todo son elecciones, unas más acertadas que otras, hay que decidir y caminar sin pensar demasiado en las opciones que no escogimos.

También hay buenas voluntades de cara al próximo curso, como ocurre a final de año con la intención de apuntarse al gimnasio o dejar de fumar, yo me reservo las mías, pero las tengo. No sé si el tiempo nos mejora o nos empeora, pero desde luego siempre estamos cambiando, y, al menos, la intención es hacerlo a mejor (aunque no siempre se consiga).

Lo dicho. Que ya estoy aquí otra vez, sin es que alguna vez me he ido… bueno, ya me entendéis.

Arranca la nueva temporada. Permanezcan atentos a sus pantallas.


Joel Reyes

martes, 9 de agosto de 2016

ME HAGO MAYOR

Últimamente solo agarro papel y boli (qué bonito eufemismo) para quejarme.

Últimamente me sorprendo a mi mismo con pensamientos del estilo “en mis tiempos…”. Eso denota que me hago mayor y que empiezo a tener perspectiva de ciertas cosas debido a que el tiempo me ha hecho vivirlas de forma diferente.

El domingo pasado toqué en un apartahotel repleto de ingleses. Cuando ya estaba recogiendo para marcharme (pasaban unos minutos de las 12 de la noche) pude ver a cinco adolescentes, tres chicas y dos chicos de edades comprendidas entre los 14 y los 18 que compartían espacio en diversos sofás y sillones de la amplia recepción del lugar. El silencio era absoluto. Ninguno se miraba, ni se dirigía la palabra, los cinco estaba con la mirada en sus respectivas pantallas de móvil/tablet/ordenador y ni rastro de cualquier tipo de interacción real. Supongo que interactuaban de forma virtual con otros semejantes. En mi tiempos (sí, lo he dicho) cruzábamos miradas, nos poníamos nerviosos porque no éramos capaces de decirle nada a la chica que nos gustaba, etc, etc, etc, eso si, hacíamos mucho más ruido cuando nos juntábamos unos cuantos, en eso hemos mejorado, nos hemos vuelto más silenciosos y dóciles (ironía).


Leía un artículo ayer que decía que la dependencia que teníamos con nuestros dispositivos inteligentes (lo de inteligentes cada vez lo entiendo más, puesto que nos dominan), había eliminado la desconexión en vacaciones. La mayoría de la gente ya no sabemos disfrutar del aquí y ahora y mucho menos desconectar de nuestros quehaceres o problemas diarios. Ahora te los llevas de vacaciones, no solo en la cabeza, también enganchados a tu terminal.

Supongo que el reto o lo Trending Topic debería ser ahora la desconexión, lo moderno debería ser volver a las andadas, a salir por ahí así, a pecho descubierto, sin móvil ni na, que te tengan que dejar mensajes en el contestador o llamar al timbre del telefonillo. Ahora la gente llega tarde porque está hablando por whasapp con la gente con la que ha quedado. No es broma.

Luego está el uso que hacemos de las redes. Cada vez estamos más desinformados porque tanta información y nuestra incapacidad para comprobar nada de lo que leemos nos hace compartir verdaderas barbaridades por la red. Empiezo a estar cansado de encontrarme con videos de maltrato animal o humano que en ocasiones te joden el día o te ponen un mal cuerpo del que cuesta recuperarse. No digo que la red no sea un lugar para denunciar abusos, lo es y para ello debe utilizarse, pero compartir videos salvajes de maltrato animal con la excusa de difundirlos para encontrar a los salvajes que han realizado tal o cual barbaridad me parece un poco “inocente” o, directamente, un ejercicio morboso y estéril.

Muchos de los videos que circulan sobre maltrato animal son videos antiguos, de procedencia desconocida, de países muy alejados del nuestro y que llevan años apareciendo y desapareciendo de la red. Hay muchas noticias, de todos los ámbitos, que se venden como recientes y en los últimos 10 años han aparecido de forma recurrente en los medios de comunicación y, como dato, hay páginas que, bajo la bandera de la solidaridad y la denuncia, hacen un lucrativo negocio de ello. Algunos de esos vídeos cuesta menos de 30 segundos averiguar que son antiguas y recurrentes noticias. Internet es lo que tiene, para bien y para mal.

Por no hablar de los que se aburren mucho y opinan de cualquier cosas para crear polémica y discutir con quién sea sin tener ni puñetera idea de lo que hablan y sin que les haya pedido opinión. O las noticias que afectan a multimillonarios o famosos de esos que despiertan tanto odio como admiración y que si bien hacen que muchos se relaman ante la carne fresca, no son más que invenciones ávidas de “clicks”, “me gusta” y “compartir” para llenar las arcas de algún avispado internauta. Internet es una gran negocio y nosotros, con nuestra dejadez y avidez de carnaza lo alimentamos día a día. Cada uno de nuestros "clicks" hace un poco más rico a alguien.

El abuelo se calla por hoy. Me voy a mirar obras.


Joel Reyes