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domingo, 18 de diciembre de 2016

TOCATA Y FUGA

Domingo en Miranda. Llego el momento de despedirse y recapitular antes del parón navideño. Han sido días que han cundido mucho y el disco está completo en un 80%. Hay canciones que ya están prácticamente cerradas y la verdad es que ni en mis planteamientos más optimistas creí tener las canciones tan atadas a estas alturas y mucho menos que llegaran a donde ya han llegado. Estamos alucinados con cómo suena todo y lo auténtico y humano que se transmite en la grabación.

Ayer dedicamos la mañana a vestir algunas canciones con más guitarras de la mano de Miguel que finalmente y, para mi sorpresa, se ha encargado de la gran parte del trabajo con las guitarras. Nunca le había visto a los mandos de las 6 cuerdas pero debí haber imaginado que era capaz de cosas como las que está dejando plasmadas en este disco.


 La tarde fue por completo para Álex y los órganos Hammond del disco. Tener el privilegio de grabar con un auténtico B-3 y su característico sonido ha dado un color increíble a los temas. Oír su rugido es retrotraerte a mil canciones clásicas del mejor rock y sentirte en casa. Ya veréis, ya. No sé si este disco os llegará mas o menos, pero os aseguro que va a ser brutal y me da igual si está mal que yo lo diga.

Esta mañana vamos a dedicarla a grabar un par de pianos acústicos y un Wurlitzer que nos dejamos en “Los desperfectos” y daremos por terminada esta segunda tanda de grabación.

Luego tocará despedirse de este lugar que tanto nos está dando para regresar a Madrid y centrarnos en el concierto del próximo martes en el Libertad 8. Tenemos ganas de tocar algunas de estas canciones que ya sonarán en nuestra cabeza con los arreglos del disco.

Queda una semana de campaña. Toca apretarse los machos y seguir. Vamos camino de llegar a los 100 marineros a bordo. Será bonito llegar a esa cifra. No sé si somos muchos o pocos, pero me siento orgulloso de vuestra confianza y os aseguro que no os vais a arrepentir. Estoy deseando poder enseñar algo, pero habrá que esperar a que pasen las fiestas.

Ahora toca “intentar desconectar” un poco. No sé si soy capaz de hacerlo.

Feliz domingo. Seguimos.


Joel Reyes

martes, 25 de noviembre de 2014

TRAS LA RESACA

Ayer llegué a Tarragona de nuevo tras unos días increíbles en Madrid. Lo he disfrutado como si fuera mi primera visita a la capital. Ayer mi cuerpo era un desecho. Hoy empiezo a volver a ser persona.

El miércoles disfruté de un GRAN CONCIERTO de Eladio y los seres queridos en La Sol. Gran bolo. Lo disfruté mucho. Pude charlar con Eladio, gran tipo, con esa ironía tan gallega que transmiten sus canciones y su discurso.


El jueves éramos nosotros los que nos subíamos al escenario. El Libertad 8, siempre el Libertad. No quiero dejar nunca de subirme a ese escenario. La historia de mi vida desde que me trasladé a Madrid podría contarse a través de todos mis conciertos en ese bendito lugar. Lo de santuario no le viene nada grande. No son conciertos, son liturgias.


Sólo los que estuvisteis allí podéis entenderlo. Fue increíble. Lo disfruté como pocas veces. A veces uno termina un concierto y se da cuenta de que apenas si tiene recuerdos del mismo. La tensión y estar a otras cosas es lo que tiene. El otro día no ocurrió eso. Salí al escenario extrañamente tranquilo y dispuesto a disfrutar desde el primer acorde y vaya si lo hice. La presencia del “niño” Alex me ayudó mucho, me dio un plus de tranquilidad que necesitaba. Los que estuvisteis ahí hicisteis el resto. Escuchar al Libertad cantar tus canciones (algunas de ellas aún no editadas) es indescriptible. Además no estuve solo. Mi broder Vudú me dejó compartir un “Cuando las calles gritan” que quedó bien bonito. Luego vino la orgía de invitados: Markitos y su “ukelele”, Alfonso en la acústica agazapado tras la maleza. Fue una noche increíble. Arita volvió a compartir conmigo “Si supieras” y puso la guinda a semejante pastel.


El viernes tocaba un poco de calma y fue día de barrio y tranquilidad, pero no del todo. Por la noche estuve en “El triángulo de las verduras” poniéndome al día con Rubén, Isabel, Antonello y Alex (Zurdo esta vez). La cosa no pasó a mayores.

Llegó el sábado, 22 de noviembre. Día importante por dos motivos. Ese día terminaba la campaña de crowdfunding de “El fuego amigo”. Ese día presentaba su nuevo EP mi primo Alfa. Me pasé parte del día haciendo un resumen de todo lo conseguido y de todo lo que me quedaba por delante; Alrededor de 130 envíos, 54 letras manuscritas, 40 video dedicatorias… mucho trabajo pero que voy a hacer y disfrutar con gusto. Estoy donde quiero estar.

Llegó la noche, y tras un poco de estrés debido a una inoportuna avería en la acústica que iba a tocar Pablo Galiano, mi Breedlove tuvo el honor de compartir escenario con semejante banda y en semejante noche, ¡qué suerte la suya!.

Es cierto que Alfa me tiene ganado y no soy objetivo, pero, ¡qué coño!, hizo un bolazo tremendo, objetivamente y sin paños calientes. Se le vio disfrutar como un niño, la sala presentaba un aspecto cojonudo, la banda estuvo impecable y él simplemente hizo lo que tenía que hacer, disfrutarlo como si no hubiera mañana. Chapeau, Alfredo.


 La noche nos deparó alguna cerveza más y acabé intercambiando la camiseta con Alfredo en un momento de exaltación de la amistad como dos futbolistas, no rivales, sino del mismo equipo, el de los peleones.


 Aún quedaba el domingo y el cuerpo pedía descanso, pero aún teníamos que disfrutar de un concierto vermút de Fetén Fetén, el cumple de Elisabeth y Benjamín, y en definitiva terminar mi visita a Madrid como merecía, por todo lo alto y con mi hígado pidiendo la hora. Otro día para enmarcar rodeado de gente a la que quiero y me quiere. Soy un tipo con suerte, pero como el otro día escribía otro amigo, Damián, la suerte no se tiene, se busca. Y yo no dejo de buscarla.

Luego tocaba coger el AVE rumbo a Tarragona ¡a las 5.50 de la mañana!, eso si dolió. Mañana volvemos al trabajo y a empezar a pulir la fachada de “El fuego amigo”. Os seguiré manteniendo debidamente informados.

No sé muy bien el porqué de este resumen de mis días en Madrid. Supongo que es una manera de tener una prueba gráfica de él, y si en algún momento quiero revivirlo, sólo tendré que releer esta entrada.

Gracias a todos los que siempre estáis ahí regalándome vida, regalándome vuestro fuego.

Os quiero,


Joel Reyes

martes, 26 de noviembre de 2013

SÓLO SON CANCIONES

El pasado 22 de noviembre, Santa Cecilia, se celebró el día de la música.

La música y la cultura en general, no pasan por muy buen momento en este país, si es que alguna vez lo hicieron o alguna cosa pasa por un buen momento aquí. Que la cultura es un enemigo del sistema creo que está fuera de toda duda, al menos, la cultura al alcance de todos. Encontrar vías de escape y alternativas a lo establecido no suele ser bien recibido por “los de arriba”.
Muchas veces, los que nos dedicamos a esto, intentamos buscar un sentido a nuestro trabajo, una “utilidad” más allá del efecto terapéutico que la música ejerce en los que la utilizamos como medio de expresión. Sois las personas que nos seguís, nos apoyáis y nos hacéis saber que algunas de nuestras canciones significan algo para vosotros, los que dais sentido a nuestro oficio.

Lo dijo Nietzsche, “sin música, la vida sería un error”. No sé si sería un error o no, pero perdería mucho color. Dicen que la música puede cambiar el mundo. No sé si la música en sí, pero es cierto que la música cambia nuestro estado mental, y por ende, lo que somos, nuestra constitución química y lo que pensamos. Una canción nos puede alegrar, entristecer, motivar, ahondar en nuestros recuerdos, hacernos saltar, reaccionar, descargar adrenalina… y todo eso son cambios, cambios en nosotros, y por tanto, en el mundo que nos rodea.
 
Al fin y al cabo, sólo son canciones. Pero hay canciones que no podemos disociar de nuestra vida, canciones que nos llevan a momentos, personas, lugares, sensaciones, que nos hacen entrar en una especie de ensoñación, como cuando un olor nos recuerda a un momento especial de nuestra vida. Todos tenemos las nuestras, aunque hay muchos lugares comunes.
Hace no mucho tiempo me pidieran realizar una selección de 10 canciones importantes en mi vida para una revista de música. No fue fácil. Fue muy difícil, de hecho. Condensar una vida envuelta en música en sólo 10 canciones. Todas, absolutamente todas ellas, estaban asociadas a momentos de cambio, de descubrimiento, de revolución, a recuerdos bonitos. Todas ellas eran un poquito de lo que soy. Os recomiendo el ejercicio de hacer vuestra propia lista de 10 canciones importantes en vuestra vida y expliquéis brevemente porqué lo son. Realizaréis un viaje apasionante en sentido inverso por el camino recurrido hasta hoy, redescubriréis el valor que esas canciones han aportado a ella y tal vez descubráis algo vuestro que no sabíais o habíais olvidado. Y si lo compartís, mucho mejor.

Esta fue mi lista en ese momento. Hoy seguramente sustituiría algún título, como se suele decir, no están todas las que son, pero son todas las que están: Still loving you (Scorpions), Please return it (The Posies), Anatomía de una ola (Antonio Vega), The show must go on (Queen), 12 segundos de oscuridad (Jorge Drexler), Fame (David Bowie), Oro negro (Tino Casal), Alice (Tom Waits), La bien pagá (Miguel de Molina) y Mediterráneo (Joan Manel Serrat).

Sólo son canciones, sí, pero sin ellas, todo lo demás no sería lo mismo.
Joel Reyes

martes, 19 de noviembre de 2013

SÓLO O EN COMPAÑÍA DE OTROS

Crisis. Crisis. Crisis.

Está todo muy mal. Con la que está cayendo. A ver si esto pasa pronto. Cada cual tiene su frase.
Se dice que el pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas. Las oportunidades son como los amaneceres: si uno espera demasiado, se los pierde.

La necesidad estimula la imaginación. Un momento de crisis es un momento perfecto para generar ideas, para buscar soluciones, alternativas. Podemos detenernos y esperar o generar la forma de seguir caminando.
Suelen decirme lo difícil que está vivir de mi profesión. Me gustaría saber cuál es la profesión con la que es fácil vivir hoy en día. Tal vez prevaricador, corrupto o gestor de comisiones, aunque no conozco ninguna universidad para estudiar esas profesiones. Digamos que eso también debe ser un plan B en tiempos de crisis. Pilla lo que puedas. Coge el dinero y corre.

Por motivos totalmente extra musicales, el disco de SONORA se está haciendo de rogar. Terminamos la grabación en febrero y aún seguimos esperando. El video clip del primer single “La mentira de Occidente”, ya está listo y esperamos que en pocos días podamos dar una fecha de estreno y lanzamiento. Pero esperar nunca es buena idea. El movimiento debe continuar.
 
Es por eso que en una semana me voy a Tarragona a grabar mi primer disco como Joel Reyes. Un capricho. Algo totalmente opuesto a SONORA. Canciones desnudas, sin artificios, como fueron compuestas en su día. Apenas una guitarra o un piano y una voz. Sin papel de regalo. Canciones que quedaron fuera de los discos de Malacabeza porque no era su momento, otras totalmente nuevas, otras “a petición popular”. Va a ser un disco sincero. Directo. Habrá colaboraciones y más de una sorpresa, aunque aún es pronto para lanzar las campanas al vuelo. Vuelvo a la cocina con Juan Zarppa, o lo que es lo mismo, mi amigo Miguel Zanón. Voy a contar con dos socios de lujo: mi hermano murciano, Monty, que ya ha empezado a grabar maravillosas guitarras acústicas y “el niño” Alex Larraga a los pianos.

El repertorio no está del todo cerrado, pero casi: entre las “viejas conocidas”: “Es lo que hay”, “Así te gana Madrid”, “Quiéreme”, “No sé qué hacer contigo”. Habrá revisiones de dos temas del primer disco de Malacabeza: “Mis posesiones” y “Si supieras”. Y entre las recién llegadas: “Nunca he bailado bien”, “Universos paralelos” y “Eléctrico”, el tema que dará título a este disco, acústico, desnudo. ¿Contradictorio? Es mi disco.
Mi intención es volver a las andadas en cuanto empiece el próximo año. Patearme todos los escenarios que pueda, sólo o en compañía de otros. Con mi guitarra y mi garganta. Espero que estéis ahí.


Esta es mi profesión, mi elección, mi vida.

O te mueves o caducas.

Joel Reyes

viernes, 8 de noviembre de 2013

UNIVERSOS PARALELOS

Algunos habéis asistido casi a tiempo real a la composición de esta canción. A algunos os sonarán algunos versos de la misma pues los he compartido mientras estaba siendo escrita. Esta es mi nueva niña. Será estrenada en directo el próximos miércoles 13 de noviembre en el Libertad 8. ¿Te vienes?
 
NO PIENSO RENUNCIAR A ESTE DELITO
QUE LE HABLA AL MUNDO A GRITOS DE LOS DOS
A MENOS QUE ALGÚN DÍA LO VEA ESCRITO
CON LETRAS DE NEÓN
 
NO PODEMOS NEGAR LAS EVIDENCIAS
LAS PRUEBAS NOS CONDENAN, NO HAY MARGEN DE ERROR
POR MÁS QUE GUARDEMOS LAS APARIENCIAS
ESPERAN UNA CONFESIÓN
 
SOMOS DOS UNIVERSOS PARALELOS
QUE CONFLUYEN EN ESTA DIMENSIÓN
TAN FÁCIL, TAN COMPLEJO, TAN, TAN NUESTRO
NO TODO TIENE SIEMPRE EXPLICACIÓN
NO PIENSO PEDIR PERDÓN POR ECHARTE DE MENOS

NOS QUEDAN TANTAS NOCHES PASEANDO
POR LAS CALLES DEL FORO VIÉNDOLAS VENIR
DOS CATALANES LEJOS DEL SALITRE
LOCOS POR VIVIR

NOS QUEDAN MÁS DE UN MILLÓN DE MANERAS
DE REINVENTARNOS CADA AMANECER
DE HALLAR LO BELLO EN ALGO TAN PEQUEÑO
QUE NADIE MÁS LO PUEDA VER
 
SOMOS DOS UNIVERSOS PARALELOS
QUE CONFLUYEN EN ESTA DIMENSIÓN
TAN FÁCIL, TAN COMPLEJO, TAN, TAN NUESTRO
NO TODO TIENE SIEMPRE EXPLICACIÓN
NO PIENSO PEDIR PERDÓN POR ECHARTE DE MENOS

QUE EL MUNDO ES MÁS BONITO
SI TE VEO SONREIR
QUE HARÉ DEL MANZANARES
UNA PLAYA PARA TI
NUESTRO MEDITERRÁNEO
DESEMBOCARÁ EN MADRID

SOMOS DOS UNIVERSOS PARALELOS
QUE CONFLUYEN EN ESTA DIMENSIÓN
TAN FÁCIL, TAN COMPLEJO, TAN, TAN NUESTRO
NO TODO TIENE SIEMPRE EXPLICACIÓN
NO PIENSO PEDIR PERDÓN POR ECHARTE DE MENOS 
 
 

 
Joel Reyes



 

martes, 5 de noviembre de 2013

ROBE INIESTA

Una de las cosas más difíciles en el mundo del arte, es, sin lugar a dudas, encontrar ese lenguaje propio, ese carácter que te diferencie del resto y te haga reconocible. Centrándonos en el mundo de la música, hay artistas que, te gusten más o menos, son reconocibles en cuanto abren la boca, ya sea por su voz (no estoy hablando de calidad, sino de personalidad), por su lírica, por su lenguaje musical, o por una mezcla de todo ello.

Nadie negará que gente como Bowie, Tom Waits, Leonar Cohen, Sabina, Raphael, Bunbury, Nino Bravo o el protagonista de esta entrada, Robe Iniesta, son artistas inconfundibles. Encontrar tu lugar, tu lenguaje y hacer de ello tu seña de identidad, es la búsqueda que todo artista que quiera trascender, debería  hacer, aunque es más fácil decirlo que conseguirlo. Todos  tenemos nuestras influencias y nuestros lugares comunes, también los anteriormente mencionados, pero han sabido encontrar ese factor que los diferencia del resto.
 
Reconozco que, debido a mis gustos, nunca presté especial atención a Extremoduro, por pertenecer a eso que se llamó Rock Urbano. En mi adolescencia lo rocé de pasada sin prestar mayor atención, hasta, como casi siempre ocurre, darme cuenta de que me estaba perdiendo cosas realmente interesantes. A estas alturas, decir que Robe Iniesta es un grandísimo escritor de canciones y un letrista brillante es una obviedad.

Su lírica marca una diferencia con la mayoría de sus contemporáneos de género. Y es ahí donde radica su mayor valor. Su forma de decir las cosas, descarnada y cruda, pero a la vez de una extrema y poética sensibilidad le hace diferente al resto. Hoy en día muchos han seguido su estela y tiene más de un alumno aventajado como Carlos Chaouen o Kutxi Romero, cantante y letrista de Marea. Quiero suponer que gente como el maestro Rosendo abrieron camino  a esa otra forma de comunicar, mucho más cruda pero igual de efectiva que la lírica del lado más clásico del cantautor.
Esta tarde se va a celebrar un monográfico dedicado a Robe Iniesta en el Libertad 8 y yo no he querido perdérmelo. Después de la experiencia del dedicado a Drexler, me parece una iniciativa de lo más motivadora y aplaudo a Andrés Sudón y al L8 por llevarlas a cabo. Es más que interesante descubrir diferentes lecturas y puntos de vista de esas canciones que todos hemos escuchado.

Esta vez me he decantado por uno de los temas más conocidos de su repertorio: “Salir”. Una canción que conozco bien por haberlo cantado mil veces en bolos de orquesta. Pero quería aportarle algo. Esa letra, dejando de lado el aparente aspecto lúdico del estribillo, siempre me ha parecido de una melancolía tremenda. Al final Robe te dice que por más que lo intenta, por más que se entregue a la fiesta, la realidad siempre acaba por aparecer en la soledad de su habitación. Por eso me pareció interesante “menorizarla”. Cambiar su tonalidad de mayor a menor para acentuar ese lado más triste que a mí siempre me ha transmitido. Y este es el resultado. Espero que os guste.


Si os apetece, nos vemos esta tarde a partir de las 19 horas en el Libertad.

Joel Reyes